- “La experiencia no envejece; se transforma en sabiduría”: Diana Von Borstel
• llama a abrir más espacios para que los adultos mayores sigan transformando vidas
La experiencia, el conocimiento y la sabiduría de los adultos mayores representan uno de los patrimonios más valiosos de la sociedad y deben convertirse en una herramienta para fortalecer la formación de las nuevas generaciones, afirmó Diana Von Borstel, al hacer un llamado a impulsar más espacios de convivencia e intercambio entre jóvenes y personas mayores.
Señaló que el aumento en la esperanza de vida plantea el desafío de construir una sociedad más incluyente, donde la jubilación no sea vista como el final de una etapa productiva, sino como el inicio de una nueva oportunidad para seguir contribuyendo al desarrollo de la comunidad.
“La grandeza de una sociedad no se mide por la velocidad con la que avanza, sino por la forma en que honra a quienes abrieron el camino. Nuestros adultos mayores no representan el pasado; representan la memoria viva de lo que somos”, expresó.
Destacó que muchas personas, al concluir su vida laboral, enfrentan sentimientos de soledad, aislamiento o pérdida de propósito, cuando en realidad poseen un enorme caudal de conocimientos y experiencias que pueden convertirse en una fuente de inspiración para niñas, niños y jóvenes.
Por ello, planteó la importancia de promover espacios comunitarios donde las personas mayores compartan sus historias de vida, enseñen oficios, transmitan valores y fortalezcan el sentido de identidad de las nuevas generaciones.
“Cada historia, cada consejo y cada experiencia contienen enseñanzas que ningún libro puede ofrecer. Cuando un joven escucha a quien ha recorrido el camino antes que él, no sólo adquiere conocimiento; también fortalece valores como el respeto, la empatía, la responsabilidad y el amor por su comunidad”, afirmó.
Subrayó que fomentar el diálogo entre generaciones contribuye a reconstruir el tejido social, fortalecer los vínculos familiares y recuperar la cultura del respeto hacia quienes dedicaron su vida a construir las comunidades que hoy disfrutan las nuevas generaciones.
“Nuestros adultos mayores aún tienen mucho que aportar y nosotros mucho que aprender de ellos. Abramos más puertas para que enseñen, inspiren, acompañen y continúen dejando huella. La experiencia no envejece; se transforma en sabiduría, y esa sabiduría merece un lugar en el presente”, concluyó Diana Von Borstel.
